Definir qué es salud no es algo sencillo. A lo largo de la historia han sido muchos los autores que han propuesto su definición, modificando las ya existentes o aportando nuevas versiones.
Durante muchos años, la concepción de la salud, estuvo asociada al ámbito religioso y/o mitológico, considerando que la falta de salud era consecuencia de un castigo divino.
Posteriormente, esta visión religiosa de la salud fue sustituida por una visión racional de la misma, concibiéndose como la ausencia de enfermedad. Esta definición se mantuvo durante muchos años del siglo XX, siendo una definición en términos negativos.
No fue hasta 1941, bien entrado ya el siglo XX, cuando Sigerist realiza la primera definición de salud en términos positivos: “La salud no es simplemente la ausencia de enfermedad; es algo positivo, una actitud gozosa y una aceptación alegre de las responsabilidades que la vida impone al individuo.
Años más tarde, en 1945, Stempar presenta su definición de salud, que un año después fue aceptada por la OMS (1946): “La salud es el estado de completo bienestar físico, mental y social y no sólo la falta de enfermedades o invalideces”. Se trata de la primera definición que ofrece una visión integral. Sin embargo, fue muy criticada a partir de los años 50, ya que tiene un matiz utópico (completo bienestar), estático y subjetivo (no menciona la capacidad de funcionamiento).
Así pues, en el año 1975, Milton Terris planteó una nueva definición de salud, que ha sido ampliamente utilizada desde entonces. Define la salud como “un estado de bienestar físico, mental y social, con capacidad del funcionamiento y no meramente la ausencia de afecciones y enfermedad”. Con esta definición se puso fin a la hegemonía de la definición de 1946 de la OMS. Para Terris, la salud no implica estar libre de enfermedades, y elimina además el término absoluto. Para él existe una escala continua y dinámica conocido como Continuo salud-enfermedad, que establece grados de salud.
En 1982 Hernán San Martín defiende que la salud depende de los riesgos ambientales y del estilo de vida. Cabe señalar la importancia que este autor le da al factor ecológico. Su definición de salud era: “fenómeno psicobiológico, social, dinámico, relativo y muy variable que en la especia humana corresponde con un estado ecológico-fisiológico social de equilibrio”.
En 1985 Salleras realizó la siguiente definición de salud: “logro del más alto nivel de bienestar físico, mental, social y capacidad de funcionamiento que permite el entorno, incluyendo los factores sociales y no solo la ausencia de enfermedad”.
A partir de las definiciones anteriores y de sus críticas, surgen los distintos modelos de salud:
o Subjetivos: hacen referencia a la percepción personal que cada uno tiene de su estado de salud, vivencias, bienestar social, alegría de vivir…
o Objetivos: hacen referencia a parámetros biológicos, físicos y capacidades.
o Sociales: hacen referencia al proceso de adaptación y desadaptación al medio, la existencia o no de incapacidades o invalideces y al trabajo social productivo.
Las aportaciones de los dos primeros ya se han mencionado. En cuanto a Entralgo, entendía la salud como un “hábito psicosomático al servicio de la vida y de la libertad de la persona, consiste por tanto en la capacidad física de las personas para realizar con la mínima molestia y si fuese posible con gozo, los proyectos vitales del sujeto en cuestión”.
Una vez definido el concepto de salud, se hace necesario conocer cuáles son los determinantes de la salud. A este respecto, el modelo más representativo, es el modelo de Lalonde (1973), quien fue ministro de sanidad en Canadá.
Para este autor los determinantes de la salud son el conjunto de factores que determinan el estado de salud de los individuos o poblaciones, y los agrupa en cuatro bloques:
Este modelo además estableció cuál era el efecto relativo de cada uno de los determinantes sobre la salud, concluyendo que son los estilos de vida los más influyentes.
Algún tiempo después se realizó otro estudio en Estados Unidos, que analizó cuál era la proporción de dinero público destinado a cada uno de los determinantes de la salud. Es el denominado estudio Dever, y puso de manifiesto la gran desproporción existente entre la contribución de un determinante a la salud, y el dinero público destinado el mismo. Los resultados del estudio se muestran gráficamente en la siguiente imagen. En la gráfica puede observarse cómo, el determinante “estilo de vida” es el que más influye en la reducción de la mortalidad y es al que menor presupuesto se le destina. Justo al revés de lo que ocurre con la asistencia sanitaria.
Años más tarde, en 1999, Tarlov describió un esquema de cinco determinantes de la salud basándose en el modelo de Lalonde:
Actualmente, la salud pública se centra más en el impacto sobre los determinantes de los determinantes. Para entender esta aproximación, se expone el siguiente ejemplo: ya el modelo de Lalonde estableció que el determinante “ambiente” era el que más influía sobre la salud. Dentro de este determinante se encuentra por ejemplo la dieta. Se sabe por tanto que la dieta es un determinante ambiental que influye muy directamente en la salud. Ahora bien, ¿qué es lo que favorece llevar una u otra dieta? El nivel económico, educativo, la relevancia que se otorgue a la alimentación, la exposición a comida basura… son precisamente éstos, los determinantes de los determinantes, es decir, aquellos factores que hacen que los determinantes se den de una u otra forma.
Es precisamente en la modificación de estos determinantes de los determinantes donde la Salud pública debe centrar sus esfuerzos.
La enfermedad, entendida como una alteración de algún aspecto de la persona que cursa con signos, síntomas y síndromes, debe entenderse como un proceso dinámico que va transcurriendo por distintas etapas. La parte de la medicina encarga del estudio de la enfermedad y sus clasificaciones es la nosología.
Según esta disciplina, existen tres tipos de enfermedades:
Además de esta clasificación, es importante tener claros algunos conceptos relacionados con la enfermedad.
HISTORIA NATURAL DE LA ENFERMEDAD
Las etapas por las que transcurre el desarrollo de una enfermedad, son:
o Presintomático o subclÍnico: la enfermedad solamente puede detectarse a nivel analítico, pero el individuo no detecta ninguna manifestación. No existen signos ni síntomas. Dependiendo del tipo de enfermedad se denomina: periodo de latencia (en enfermedades no infecciosas) y periodo de incubación (en enfermedades infecciosas). A esta fase corresponden las medidas de prevención secundaria o diagnóstico precoz.
o Clínico: en esta fase se cruza el horizonte clínico y aparecen los signos y los síntomas. Esta fase (a la que corresponde el tratamiento) puede subdividirse en dos periodos, según cuáles sean los síntomas que se presenten.
▪ Los signos y síntomas aparecen de forma prodrómica al comienzo de la enfermedad cuando son leves e inespecíficos.
▪ Cuando evolucionan a signos específicos y propios de la enfermedad que permite determinar la patología se alcanza un estado patognomónico.
NIVELES DE PREVENCIÓN
Las diferencias ente promoción y prevención, es que mientras que la primera se centra en aspectos positivos del concepto Salud Enfermedad, ya que procura que los pacientes desarrollen las capacidades necesarias para ocuparse de su salud de manera saludable aumentando su nivel y su calidad de vida, así como su bienestar, la segunda, por el contrario, se centra en los aspectos negativos de tal proceso porque se quiere evitar la enfermedad.
Además, la prevención se centra más bien en el individuo con responsabilidad a cargo de los servicios de salud, mientras que la promoción se dirige a la Comunidad. Por ello, son además responsables de ella, los servicios de salud, el sistema educativo, la legislación y las condiciones medioambientales.
Se define prevención de la salud a cualquier medida que permita reducir la probabilidad de aparición de una afección o enfermedad o bien interrumpir o aminorar su progresión.
La clasificación se origina dependiendo del momento en que se aplique la prevención respecto a la historia natural del proceso que sufre el paciente.
CONCEPTOS DE ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN
Estos niveles de prevención se encuentran en función de la edad y sexo en diferentes programas de salud como son: el programa del niño sano, adolescente, mujer, adulto y anciano.
Es difícil la evaluación de las medidas preventivas y de promoción de la salud ya que incluyen infinidad de factores influyentes por lo que casi siempre en Atención Primaria se evalúa atendiendo al análisis de la cobertura poblacional obtenida mediante la aplicación de los programas.
Las medidas de prevención y promoción están contempladas en el Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud en Atención Primaria (PAPPS). La organización y gestión es a nivel Estatal con representantes de las Comunidades Autónomas, científicas y del Ministerio de Sanidad.
PREVENCIÓN PRIMARIA
Su objetivo es impedir que la aparición de la enfermedad por lo que se quiere conseguir una reducción de la incidencia.
Los pacientes a este nivel están sanos porque se aplica en el periodo prepatológico. Se realiza asimismo la identificación precoz de factores de riesgo para actuar sobre ellos, así como fortalecer los factores protectores.
Incluye actividades de:
o Promoción de la salud: promocionando estilos de vida saludables, planificación familiar, inmunización, quimioprofilaxis… DIRIGIDAS A PERSONAS.
o Protección de la salud: DIRIGIDAS AL MEDIO AMBIENTE.
El papel de los profesionales de enfermería en el mantenimiento y fomento de la salud y la prevención de la enfermedad es un pilar fundamental en su labor de promoción de la salud
PREVENCIÓN SECUNDARIA
Su objetivo es la interrupción o enlentecimiento de la progresión de la enfermedad. Las dos grandes acciones que se realizan son el diagnóstico precoz (fase subclínica) y tratamiento precoz (fase clínica) que quieren conseguir una disminución de la morbimortalidad y prevalencia de la enfermedad. Otro de los objetivos de la prevención secundaria es prevenir la discapacidad y evitar la propagación de enfermedades infectocontagiosas.
Se aplica cuando no es posible o ha fracasado la prevención primaria, como en las enfermedades crónicas. Igualmente tiene cabida la educación para la salud, para la autoexploración e información de signos y síntomas patognomónicos.
La herramienta principal de la prevención secundaria son los cribados (screening, tamizados, “case finding” …). Consisten en una serie de pruebas ofrecidas por el sistema sanitario, que pretenden detectar una enfermedad. Estos cribados incluyen pruebas de laboratorio (como la detección de sangre en heces) pruebas radiológicas (como la mamografía), pruebas de exploración (como el tacto rectal), y pueden ir dirigidas a la población general o a algún grupo que por sus características sea considerado de riesgo.
El tipo de pruebas que se realizan como cribaje, tienen una alta sensibilidad, ya que interesa que sean capaces de detectar todos los casos posibles (que ningún paciente que tenga la enfermedad de resultado negativo). Sin embargo, esa alta sensibilidad hace que se produzcan muchos falsos positivos y por lo tanto sea necesario realizar una prueba confirmatoria más específica.
No cualquier prueba es válida para el screening, ni tampoco cualquier enfermedad es susceptible de ser analizada. Existen una serie de normas para el diseño e implantación de pruebas de cribado:
PREVENCIÓN TERCIARIA
Tiene como objetivo retrasar la evolución de la enfermedad y las discapacidades que puede producir. Se trata de evitar que la enfermedad desencadene en la muerte del paciente, o que le genere alguna invalidez; devolviéndole a la sociedad con el máximo de sus capacidades recuperadas. Se procura conseguir una mejor calidad de vida.
Se lleva a cabo cuando la enfermedad está muy establecida y existen lesiones patológicas irreversibles con o sin secuelas físicas. Cuando ni la primaria ni la secundaria ha tenido éxito se debe aplicar la terciaria.
Como en la prevención primaria y secundaria también se puede aplicar la ecuación para la salud. En la práctica estas medidas de prevención terciaria se identifican con la rehabilitación.
PREVENCIÓN CUATERNARIA
Llamamos prevención cuaternaria al conjunto de actividades que intentan evitar, reducir y paliar el perjuicio provocado por la intervención médica.
Algunos ejemplos son:
Por definición, la prevención cuaternaria concierne igualmente a Atención Primaria (AP) y hospitalaria. Pero es en la primera donde más actos se realizan, por lo que el potencial de evitar daños es mayor, principalmente por el «efecto cascada» que conlleva el inicio de cualquier actividad por el médico de familia.
En último término, la prevención cuaternaria es una cuestión social que interesa al conjunto de la población, a sanos y enfermos, especialmente en el actual contexto de creciente medicalización.
PREVENCIÓN PRIMORDIAL
Su objetivo es evitar el surgimiento y la consolidación de patrones de vida sociales, económicos y culturales que contribuyan a elevar el riesgo de enfermar.
Es el nivel de prevención más recientemente reconocido y tiene gran relevancia en el campo de la salud poblacional.
Son aquellas medidas orientadas a evitar la aparición de factores de riesgo en individuos sanos. Persigue mejorar los hábitos de salud de la comunidad. Ejemplos serían la educación para la salud en colegios sobre el consumo de tabaco, las medidas contra los efectos mundiales de la contaminación atmosférica…
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