Tema 6: Prevención y Protección de Enfermedades Infecciosas
1.Introducción
Las enfermedades infecciosas son trastornos patológicos provocados por la invasión de microorganismos externos al organismo humano, como bacterias, virus, hongos y parásitos. Estos agentes patógenos pueden desencadenar una amplia gama de enfermedades, desde infecciones leves hasta condiciones graves que pueden ser altamente contagiosas y, en algunos casos, mortales. La capacidad de estos microorganismos para causar enfermedad depende de una serie de características inherentes que determinan su comportamiento dentro del huésped humano.
Características Clave de los Agentes Infecciosos
Patogenicidad:
Definición: La patogenicidad es la capacidad de un microorganismo para causar enfermedad en un huésped. No todos los microorganismos que invaden el cuerpo humano tienen la capacidad de causar enfermedad; aquellos que sí lo hacen son considerados patógenos. Este concepto es fundamental para entender por qué algunas infecciones permanecen asintomáticas mientras que otras pueden ser devastadoras.
Mecanismos: La patogenicidad depende de múltiples factores, incluyendo la producción de toxinas, la capacidad para evitar la respuesta inmune del huésped, y la habilidad para adherirse e invadir tejidos humanos. Un patógeno altamente patogénico es capaz de causar síntomas claros y evidentes de enfermedad tras la infección.
Ejemplos: Bacterias como Streptococcus pyogenes (causante de la faringitis estreptocócica) o el virus de la gripe (influenza) son ejemplos de agentes con alta patogenicidad.
Infectividad:
Definición: La infectividad se refiere a la capacidad de un agente patógeno para invadir y establecerse en un nuevo huésped. Es una medida de cómo un microorganismo puede entrar eficientemente en un organismo, colonizarlo y empezar a reproducirse.
Factores que Afectan la Infectividad:
Puertas de Entrada: Los microorganismos pueden ingresar al cuerpo a través de diversas vías, como el tracto respiratorio, el tracto gastrointestinal, la piel lesionada o las mucosas. Un patógeno con múltiples vías de entrada tiene mayor infectividad.
Dosis Infectante: La cantidad mínima de microorganismos necesaria para establecer una infección es un determinante clave de la infectividad. Algunos patógenos requieren muy pocos organismos para causar infección (baja dosis infectante), mientras que otros necesitan una mayor cantidad.
Ejemplos: El virus de la gripe es altamente infectivo, ya que puede propagarse fácilmente a través de gotas respiratorias, y solo se necesita una pequeña cantidad de virus para establecer una infección.
Peligrosidad:
Definición: La peligrosidad de un agente patógeno es su capacidad para causar daño grave, incluyendo la destrucción de tejidos, el fallo de órganos y la muerte. Este concepto se relaciona estrechamente con la virulencia, que es el grado de daño que un microorganismo puede causar al huésped.
Factores que Contribuyen a la Peligrosidad:
Producción de Toxinas: Algunos patógenos producen toxinas que pueden causar daño directo a los tejidos del huésped. Por ejemplo, Clostridium botulinum produce la toxina botulínica, una de las sustancias más tóxicas conocidas.
Capacidad para Evasión Inmunológica: Los microorganismos que pueden evadir o suprimir la respuesta inmune del huésped, como Mycobacterium tuberculosis, tienen una mayor capacidad para causar enfermedad grave y persistente.
Ejemplos: El virus del Ébola, con una alta tasa de letalidad y capacidad para causar fallo orgánico multisistémico, es un ejemplo de un patógeno extremadamente peligroso.
Alta Capacidad de Invasión:
Definición: La capacidad de invasión se refiere a la habilidad de un microorganismo para propagarse dentro del organismo del huésped, invadiendo múltiples tejidos y órganos, a menudo en contra de las defensas naturales del cuerpo.
Mecanismos de Invasión:
Movilidad y Quimiotaxis: Algunos patógenos poseen mecanismos que les permiten moverse activamente hacia tejidos específicos, como Treponema pallidum en la sífilis, que puede invadir múltiples sistemas del cuerpo.
Enzimas Destructivas: Los microorganismos pueden producir enzimas que degradan las barreras del tejido, facilitando la invasión de otras áreas del cuerpo. Por ejemplo, Staphylococcus aureus produce hialuronidasa, que degrada el tejido conectivo.
Diseminación Hematógena: Algunos patógenos son capaces de entrar en el torrente sanguíneo, lo que les permite diseminarse rápidamente por todo el cuerpo, como en el caso de la septicemia bacteriana.
Ejemplos: Listeria monocytogenes es capaz de atravesar la barrera hematoencefálica y la barrera placentaria, lo que le permite causar meningitis y aborto, respectivamente.
Relación entre estos conceptos:
La interacción entre patogenicidad, infectividad, peligrosidad y capacidad de invasión determina el perfil de riesgo de un agente infeccioso. Un patógeno altamente patogénico, infectivo y peligroso, como el virus del Ébola, requiere medidas de control muy estrictas para prevenir su propagación y mitigar sus efectos.
Las estrategias de prevención y control deben adaptarse a las características específicas de cada agente infeccioso. Esto incluye el desarrollo de vacunas, la implementación de medidas de aislamiento, el uso de terapias antimicrobianas, y la vigilancia epidemiológica.
2.Infección y cadena epidemiológica
Las enfermedades infecciosas representan una de las principales amenazas para la salud pública a nivel global. Comprender los mecanismos de infección y la cadena epidemiológica es esencial para desarrollar estrategias efectivas de prevención, control y tratamiento.
Definición y Características: Una enfermedad infecciosa es un trastorno de la salud causado por la invasión de un microorganismo patógeno, como bacterias, virus, parásitos o hongos, que puede desencadenar una variedad de manifestaciones clínicas en el huésped. Estas enfermedades pueden variar desde infecciones asintomáticas hasta enfermedades graves que pueden ser potencialmente mortales. Los patógenos responsables de estas enfermedades tienen la capacidad de evadir las defensas del huésped, multiplicarse y, en algunos casos, diseminarse a otros individuos, lo que genera una transmisión dentro de la población.
Proceso de Infección: La infección comienza cuando un agente infeccioso invade el cuerpo del huésped. Este proceso implica varios pasos clave:
Exposición: El huésped entra en contacto con el agente infeccioso, ya sea a través de contacto directo, inhalación, ingestión, o vectores como mosquitos.
Adherencia: El patógeno se adhiere a las células del huésped, utilizando estructuras especializadas como fimbrias, proteínas de superficie o glicoformas.
Invasión: Una vez adherido, el patógeno penetra las barreras físicas del cuerpo, como la piel o las mucosas, y comienza a invadir los tejidos subyacentes.
Multiplicación: Dentro del huésped, el patógeno comienza a multiplicarse, utilizando los recursos del huésped para reproducirse y diseminarse.
Daño Tisular: La multiplicación del patógeno, junto con la respuesta inmune del huésped, puede causar daño a los tejidos, lo que resulta en los signos y síntomas clínicos de la enfermedad.
Enfermedad Transmisible: Una enfermedad transmisible es un tipo de enfermedad infecciosa que puede propagarse de un huésped a otro. Esto puede ocurrir a través de diferentes mecanismos, incluyendo:
Transmisión Directa: El agente infeccioso se transmite directamente de una persona infectada a una persona susceptible, sin intermediarios. Ejemplos incluyen el contacto físico directo, como en la transmisión de enfermedades de transmisión sexual (ETS), o la inhalación de gotículas respiratorias contaminadas.
Transmisión Indirecta: El agente infeccioso se transmite a través de un objeto o una superficie contaminada (fómite), o a través de un vector biológico, como un mosquito que transmite la malaria.
Reservorios Inanimados: Algunas enfermedades se pueden transmitir desde reservorios inanimados, como el agua contaminada (en el caso del cólera) o alimentos (en el caso de la salmonelosis).
Los agentes infecciosos pueden liberar toxinas que también contribuyen a la patogénesis de la enfermedad, afectando a tejidos distantes del sitio de la infección primaria. Por ejemplo, Corynebacterium diphtheriae libera una toxina que puede causar daño cardíaco y nervioso en la difteria.
Cadena Epidemiológica
Se denomina triada epidemiológica al modelo sobre causalidad epidemiológica que relaciona un agente externo, mecanismo de transmisión y un huésped susceptible. Estos tres elementos son fundamentales para la existencia de una enfermedad infecciosa.
La forma de propagación de una enfermedad transmisible se produce a través de una cadena epidemiológica, que está constituida por: Agente causal: cualquier agente biológico vivo (condición necesaria) capaz de reproducirse en otro organismo superior y propagarse a huéspedes mediante mecanismos de transmisión y dar origen a una enfermedad. Entre los agentes biológicos, encontramos:
Bacterias: son microorganismos primitivos procariontes, con estructura sencilla, sin núcleo definido y carga genética dispersa por todo su citoplasma, que se reproducen por fisión binaria. Presentan forma de cocos, cocobacilos, vibrios o estructura helicoidal. Cuentan con una alta tasa de crecimiento debido a los plásmidos, que son moléculas de ADN diferente del cromosómico que están repartidos por todo el citoplasma. Para su identificación, se utilizan las tinciones, que permiten visualizar las bacterias al microscopio. La tinción de Gram es uno de los métodos de tinción más importante en el laboratorio, ya que permite diferenciar rápida y fácilmente las bacterias según sus características morfológicas. El principio del método se basa en la tinción de todas las bacterias mediante cristal violeta o violeta de genciana y, posteriormente la decoloración con alcohol para eliminar el colorante de las células. Las bacterias grampositivas mantendrán el color azul y las gramnegativas serán decoloradas con el tratamiento con alcohol.
Virus: son agentes acelulares que necesitan introducirse dentro de las células para replicarse ya que utilizan su energía al carecer de actividad metabólica. Su genoma sólo presenta un tipo de ácido nucleico, ARN o ADN.
Hongos: son microorganismos eucariotas tipo levaduras, que se reproducen por gemación, o filamentosos, que se reproducen por esporas.
Parásitos: son seres vivos que durante una parte o la totalidad de su vida se alojan y/o alimentan a expensas de otro ser vivo, que generalmente es de otra especie o de mayor tamaño. Pueden ser unicelulares (protozoos) y pluricelulares (helmintos y artrópodos).
Priones: son partículas infecciosas formadas por una proteína priónica que produce enfermedades neurológicas degenerativas transmisibles. Su periodo de incubación es muy largo.
Para que un agente causal sea realmente el origen de una enfermedad infecto-contagiosa, se deben de cumplir la mayor parte de los postulados de Koch:
El agente debe de estar presente en todos los casos de la enfermedad y en ninguno de los sanos.
El agente no debe aparecer en otra enfermedad de forma fortuita o saprófita
El agente debe ser aislado en las lesiones y sembrado en cultivo puro.
El agente debe provocar la enfermedad en un animal de experimentación al cual se le ha inoculado previamente.
El agente debe ser aislado de las lesiones que ha producido en el animal de experimentación.
En el momento en el que el agente causal penetra en el huésped, se produce una relación de simbiosis, que se define como la interacción que se produce entre organismos diferentes que hacen demandas similares en el medio donde coinciden. Dependiendo del tipo de simbiosis, encontramos:
Parasitismo: uno de los simbiontes sale beneficiado y el otro dañado. Es una relación inestable ya que uno de los simbiontes se deteriora.
Comensalismo: uno de los simbiontes se beneficia pero el otro no sufre efecto positivo ni negativo. Se establece una relación duradera y estable.
Mutualismo: ambos simbiontes obtienen beneficio, confortando una relación extremadamente estable. Existe dependencia metabólica por ambas partes.
El tipo de daño que se produce con la penetración del agente causal va a depender de las características de dicho agente:
Patogenicidad: es la capacidad de un organismo parásito de causar daño provocando la enfermedad al huésped.
Virulencia: es el grado de patogenicidad. Implica gravedad.
Infectividad: es la capacidad de un organismo de instalarse y multiplicarse en los tejidos, produciendo o no la enfermedad.
Dosis infectiva: número mínimo de microorganismos para producir una infección.
Contagiosidad: es la capacidad del agente para propagarse por el resto de la comunidad.
Inmunogenicidad: es la capacidad para generar respuesta inmune en el organismo.
Toxigenicidad: es la capacidad del agente de producir sustancias tóxicas.
Reservorio
Es el hábitat donde el agente causal reside normalmente, crece y se multiplica. Incluye: los seres humanos, animales, y el ambiente, y pueden o no, ser la fuente de la cual es transferido un agente a un huésped. Los reservorios humanos pueden ser portadores, que es el estado más peligroso en el cual se puede encontrar una fuente de infección. En esta situación el sujeto no presenta signos de padecer la enfermedad, por lo que desconoce que está eliminando el agente.
Los animales son el segundo gran grupo de seres que actúan como reservorios de gérmenes capaces de infectar al hombre. El grupo de enfermedades infecciosas que bajo condiciones naturales son transmitidas de los animales a los humanos se denominan zoonosis.
También existen reservorios inanimados. Algunos patógenos son capaces de sobrevivir durante largos periodos de tiempo en reservorios inanimados, como el suelo (Clostridium tetani), polvo o agua (Salmonella).
Fuente de infección
Puerta de entrada: es el lugar por donde el agente causal entra en el huésped susceptible. Muchos agentes causales utilizan la misma puerta de salida que la de entrada, por ejemplo, el bacilo de Koch. Otros utilizan vías diferentes, como en el caso de la transmisión oral-fecal.
Puerta de salida: es el lugar donde el agente causal deja al reservorio o a la fuente.
Huésped susceptible: es el sujeto que desarrollará la enfermedad tras entrar en contacto con el agente causal. Este huésped cuenta con diferentes factores que opondrán resistencia al desarrollo de las infecciones.
Mecanismos de transmisión: son el conjunto de medios y sistemas que facilitan la transmisión del agente al huésped susceptible. Puede ser por transmisión directa o indirecta. En la transmisión directa, la enfermedad pasa de la fuente de infección al huésped susceptible directamente sin interferencias (mordedura, arañazo). En la transmisión indirecta, existe separación entre la fuente de infección y el sujeto susceptible (elementos animados o inanimados, como el agua, suelo, fomites).
Mecanismos de transmisión
Transmisión por contacto: es la vía más importante y frecuente de transmisión de las infecciones hospitalarias. La transmisión por contacto directo precisa un contacto cuerpo a cuerpo y la transferencia física de microorganismos entre un huésped susceptible y una persona infectada o colonizada (persona que moviliza a un paciente, contacto sexual…). La transmisión por contacto indirecto engloba el contacto de un huésped susceptible con un objeto contaminado que hace de intermediario, como, por ejemplo, instrumentos contaminados, guantes, etc.
Transmisión por gotitas de Pflügge (> 5 micras): las gotitas son generadas desde un individuo mediante la tos, estornudo, el habla y durante la realización de procedimientos diagnósticos. La transmisión ocurre cuando las gotitas que contienen microorganismos son expulsadas a corta distancia a través del aire y se depositan en mucosas conjuntivales y nasales, o en la boca del huésped. Las gotitas no quedan suspendidas en el aire, por lo que la ventilación no previene la transmisión.
Requiere el contacto cercano entre la fuente y la persona susceptible ya que éstas no quedan suspendidas en el aire por mucho tiempo, ni viajan a grandes distancias (> 1 metro). Ej: H. influenzae, N. meningitidis, gripe, adenovirus, Mycoplasma.
Transmisión por aire: se produce por la diseminación de núcleos de gotitas aéreas < 5 micras, (núcleos goticulares de Wells) evaporadas que contienen microorganismos, y que, debido a su pequeño peso, quedan suspendidas en el aire por largos períodos de tiempo.
Los microorganismos transportados por vía aérea pueden ser dispersados a través de las corrientes de aire, sobre un área grande y posteriormente inhalados por un huésped susceptible. Ej: sarampión, tuberculosis, varicela.
Transmisión por vehículo común: se produce a través de objetos contaminados (fómites), tales como comida, agua, medicamentos y equipamiento.
Transmisión por vectores: mosquitos, ratas, moscas y otros animales capaces de transmitir microorganismos.
Transmisión transplacentaria.
Poblaciones susceptibles de contagio
Primera línea de defensa: piel y mucosas.
Segunda línea de defensa: respuesta inflamatoria por leucocitos, macrófagos y sistema del complemento.
Tercera línea de defensa: respuesta inmune a través de la inmunidad humoral y celular.
Las enfermedades infecciosas comienzan cuando un agente causal invade un huésped. Las reacciones patológicas que le siguen se pueden dividir en cuatro fases:
Período de incubación: es el período que abarca el tiempo transcurrido entre el comienzo de la infección y la primera aparición de síntomas. El agente causal está en el organismo del huésped, pero aún no le ocasiona signos o síntomas de la enfermedad, por tanto, el paciente es contagioso. Estos períodos varían según la enfermedad.
Período prodrómico: es el período en el que se producen signos y síntomas inespecíficos para esa enfermedad. Durante este período la enfermedad es altamente contagiosa.
Períodoclínico: es el período en el cual aparecen las manifestaciones clínicas que caracterizan a la enfermedad.
Período de recuperación: fase en la que la enfermedad desaparece.
Según la forma de presentación, las enfermedades transmisibles pueden clasificarse en:
Esporádicas: la enfermedad aparece de manera ocasional (no influyen el lugar ni el tiempo).
Endémicas: la enfermedad se presenta de forma continua en una zona geográfica determinada durante al menos 8 meses al año. Dependiendo del porcentaje de la comunidad afectada, se pueden distinguir:
Holoendemia: 75% de la comunidad
Hiperendemia: 50-75% de la comunidad
Mesoendemia: 10-50% de la comunidad
Hipoendemia: < 10% de la comunidad
Epidémicas: se produce un aumento en el número de casos (incidencia) de una enfermedad con respecto a la frecuencia prevista, lo que representa un problema de riesgo sanitario. Para declarar un estado de epidemia debe conocerse la incidencia previa al brote de la enfermedad. Las epidemias se pueden presentar de forma holomiántica, con una progresión y desaparición rápida, con un origen único infeccioso, o prosodémica, de aparición y decaimiento más lento, existiendo varios puntos de infección.
Se denomina brote epidémico o esporádico a la aparición de un número de casos nuevos o no esperados de una enfermedad infecciosa, de forma localizada a un territorio pequeño, como grupo, pueblo o ciudad. El número de casos esperados se calcula mediante el índice epidémico:
Se considera elevado si el índice epidémico es mayor de 1,25.
Pandémicas: es la expansión de una enfermedad infecciosa a lo largo de un área geográfica muy extensa, a menudo todo el mundo. Suele tratarse de la aparición de un agente nuevo, como un nuevo virus, o la mutación de uno ya existente que no haya circulado previamente y que la población no tenga inmunidad frente a él. Además, debe de producir casos graves de la enfermedad y transmitirse de humano a humano de forma eficaz.
Una infección endémica se convierte en epidemia cuando se incrementa exponencialmente el número de casos por encima de las previsiones o expectativas.
Una epidemia puede convertirse en pandemia cuando la enfermedad se propaga por extensas zonas geográficas, sobrepasa las fronteras a un número importante de países o pasa de un continente a otro.
La prevención tiene como objetivo principal evitar la aparición de la enfermedad y sus consecuencias.
Las medidas que se pueden tomar para disminuir el riesgo de propagación de las enfermedades transmisibles dependen del eslabón donde se actúe:
Si se actúa sobre la fuente de infección: detección precoz de los posibles sujetos que son fuentes de infección para aislarlos del resto, aplicar el tratamiento adecuado, registrarlos y vigilarlos.
Si se actúa sobre los mecanismos de transmisión:
Mejoría en las condiciones higiénicas y sanitarias.
Desparasitación: tiene como objetivo la destrucción de parásitos que puedan provocar enfermedades serias.
Desratización: tiene como objetivo la destrucción de roedores perjudiciales para la salud mediante métodos pasivos (obstáculos) o activos (trampas, cepos, venenos).
Desinfección de lugares y utensilios: tiene como objetivo la destrucción de microorganismos patógenos para evitar su transmisión, actuando sobre personas, animales, medioambiente, objetos y excreciones.
Si se actúa sobre sujetos susceptibles:
Inmunizaciones: su objetivo es provocar en el paciente una respuesta positiva frente a la acción de determinados microorganismos patógenos, para protegerlo de sus efectos perjudiciales. Puede ser:
Activa: se adquiere por mecanismos naturales cuando el huésped genera su propia respuesta inmunitaria frente a un antígeno (después de padecer la enfermedad), o por mecanismos artificiales, cuando se administran vacunas.
No tiene un efecto inmediato, pero es de larga duración y se asocia con la estimulación de la respuesta inmunológica.
Pasiva: se adquiere al administrar anticuerpos sintetizados por otros individuos inmunes (gammaglobulinas y antitoxinas) y a través de anticuerpos maternos durante el proceso de la gestación o de lactancia (natural). Tiene un efecto inmediato, es de corta duración y no está asociada con la estimulación de la respuesta inmunitaria.
Quimioprofilaxis: consiste en la administración de fármacos para evitar la aparición de la enfermedad.
Educación sanitaria: tiene como objetivo la formación e información de los individuos para que adquieran hábitos higiénicos y sanitarios para mantener un buen estado de salud.
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