La Salud Pública se define de manera genérica como una rama de la medicina cuyo interés fundamental es la preocupación por los fenómenos de salud en una perspectiva colectiva. Sin embargo, la definición de Salud Pública ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. La definición más actualizada de Salud Pública reconocida internacionalmente es la incluida en el Diccionario de Epidemiología de la Asociación Internacional de Epidemiología, que define la Salud Pública como una de las iniciativas organizadas por la sociedad para proteger, promover y recuperar la salud de los individuos que la componen. Se ha de tener en cuenta que esas iniciativas, no están únicamente relacionadas con la práctica clínica, sino que pueden ser ajenas a ella. Tal es el ejemplo de todas las medidas tomadas en relación con el medio ambiente, como el saneamiento del agua, vigilancia de contaminantes atmosféricos… podemos decir por lo tanto que son dos los grandes ámbitos donde pueden desarrollarse medidas de Salud Pública:
Durante la Revolución Industrial hubo una migración masiva de personas desde las zonas rurales a las ciudades debido a la mecanización de los trabajos agrícolas y a la búsqueda de nuevas opciones laborales en las grandes industrias. Esta situación trajo consigo un hacinamiento de personas en las ciudades y su periferia desencadenando un entorno de insalubridad y miseria, dando lugar a epidemias de muchas enfermedades infecciosas como tuberculosis, neumonía o cólera.
Para poder dar respuesta a esta situación, en Europa comenzaron a destacar los movimientos sanitaristas que perseguían la mejora de la higiene pública.
El primer autor que promovió la necesidad de implicar a los gobiernos en esta materia, Johann Peter Frank, es considerado por muchos como el padre de la Higiene Pública, y ha escrito una serie de 6 volúmenes de “Política Sanitaria” en 1779 y 1819.
Durante esos años, se lograron también avances en el campo de la epidemiología científica de la mano de Koch, Pasteur y Jenner, descubridor este último de la vacuna de la viruela.
La siguiente referencia que merece ser mencionada es en nuestro país, en la Constitución de Cádiz de 1812. Se trata de la primera reseña de Salud Pública en España. En ella, las Cortes defendían la obligatoriedad de construir en los ayuntamientos el organismo denominado “Policía de comodidad y salubridad” que era el encargado de cuidar la limpieza, velar por la calidad de los alimentos, cuidar que en cada pueblo hubiera cementerio, dar curso a las aguas estancadas e insalubres y eliminar todo lo que pueda alterar la Salud Pública o del ganado.
Sin embargo, no fue hasta años más tarde cuando se consideró la Salud Pública como una filosofía social, práctica administrativa y política de gobierno, con los informes Farr (1839), Chadwick (1842) y Shattuck (1848-1850). En el primero se relacionó la mortalidad infantil y la esperanza de vida con la clase social, Chadwick por su parte insistió en la relación entre pobreza y enfermedad, y Shattuck es considerado como el mayor contribuyente a la Salud Pública de Norteamérica.
En 1854, John Snow llevó a cabo la primera investigación epidemiológica. Intrigado por la enfermedad del cólera, que azotaba Londres en esa época, realizó un estudio sobre las posibles causas analizando cada uno de los casos, llegando a la conclusión de que se trataba de una enfermedad transmisible a través del agua que se encontraba contaminada con las heces. Elaboró un mapa de los pozos de agua del distrito de Soho de Londres, identificando la bomba de agua que estaría produciendo la transmisión de la enfermedad.
Una vez clausurada, fueron disminuyendo los casos de cólera en la zona. Estas investigaciones le llevaron a ser considerado el padre de la epidemiología moderna.
Unos años más tarde, en 1875, Disraeli fue el primero en reconocer la obligatoriedad de los gobiernos a cuidar la salud de sus ciudadanos.
En España, no fue hasta 1944 donde quedó regulada dicha obligatoriedad con la Ley de Bases de la Sanidad Pública. El hecho de que la Salud Pública sea reconocida como una responsabilidad del Estado, hace que ésta adquiere un enfoque paternalista.
Aun así, hasta principios del siglo XX ningún autor había definido el concepto de Salud Pública. En 1920, Winslow realiza la primera definición de Salud Pública y sus funciones.
Otro personaje que se debe destacar y del cual se hablará más tarde es Milton Terris (1980). Este autor diferenció entre la primera revolución epidemiológica (desde mediados del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX), donde las enfermedades eran predominantemente infecciosas, y la segunda revolución epidemiológica, que hace frente a las
enfermedades crónicas no transmisibles. En esta última etapa, la educación sanitaria juega un papel fundamental.
La Salud Pública presenta tres características fundamentales:
El desarrollo de la Salud Pública depende del Estado, y sus funciones son llevadas a cabo por el Ministerio de Sanidad. Las dos leyes en materia de sanidad que establecen las bases de la Salud Pública en nuestro país son la Ley General de Sanidad 14/1986, del 25 de abril, y la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud 16/2003.
FUNCIONES DE LA SALUD PÚBLICA SEGÚN LA LEY SANITARIA 16/2003
INSTITUTO DE SALUD CARLOS III
Fue creado en el año 1986, durante la etapa de ministro de Sanidad y Consumo de Ernest Lluch, a raíz de la promulgación de la Ley General de Sanidad. Entre sus objetivos se encuentran los de apoyo científico-técnico al Sistema Nacional de Salud y al conjunto de la sociedad, así como de formación, control sanitario e investigación en ciencias de la salud. Desde 2011 se integra en el Ministerio de Economía y Competitividad con anterioridad al Ministerio de Ciencia e Innovación y al Ministerio de Sanidad y Consumo. El ISCIII incorporó numerosos centros y escuelas nacionales cuyos orígenes se sitúan en iniciativas creadas a lo largo del siglo XX.
ESCUELA NACIONAL DE SALUD
Presenta las siguientes funciones:
CENTRO NACIONAL DE EPIDEMIOLOGÍA Presenta las siguientes funciones:
CENTRO NACIONAL DE EDUCACIÓN AMBIENTAL
Promueve la responsabilidad de los ciudadanos en relación con el medio ambiente. Dedica sus recursos al servicio de todos aquellos colectivos, públicos y privados, que desarrollan programas y actividades de educación y formación ambiental.
Definir qué es salud no es algo sencillo. A lo largo de la historia han sido muchos los autores que han propuesto su definición, modificando las ya existentes o aportando nuevas versiones.
Durante muchos años, la concepción de la salud, estuvo asociada al ámbito religioso y/o mitológico, considerando que la falta de salud era consecuencia de un castigo divino.
Posteriormente, esta visión religiosa de la salud fue sustituida por una visión racional de la misma, concibiéndose como la ausencia de enfermedad. Esta definición se mantuvo durante muchos años del siglo XX, siendo una definición en términos negativos.
No fue hasta 1941, bien entrado ya el siglo XX, cuando Sigerist realiza la primera definición de salud en términos positivos: “La salud no es simplemente la ausencia de enfermedad; es algo positivo, una actitud gozosa y una aceptación alegre de las responsabilidades que la vida impone al individuo.
SALUD PÚBLICA
Años más tarde, en 1945, Stempar presenta su definición de salud, que un año después fue aceptada por la OMS (1946): “La salud es el estado de completo bienestar físico, mental y social y no sólo la falta de enfermedades o invalideces”. Se trata de la primera definición que ofrece una visión integral. Sin embargo, fue muy criticada a partir de los años 50, ya que tiene un matiz utópico (completo bienestar), estático y subjetivo (no menciona la capacidad de funcionamiento).
Así pues, en el año 1975, Milton Terris planteó una nueva definición de salud, que ha sido ampliamente utilizada desde entonces. Define la salud como “un estado de bienestar físico, mental y social, con capacidad de funcionamiento y no meramente la ausencia de afecciones y enfermedad”. Con esta definición se puso fin a la hegemonía de la definición de 1946 de la OMS. Para Terris, la salud no implica estar libre de enfermedades, y elimina además el término absoluto. Para él existe una escala continua y dinámica conocido como Continuo salud-enfermedad, que establece grados de salud.
En 1982 Hernán San Martín defiende que la salud depende de los riesgos ambientales y del estilo de vida. Cabe señalar la importancia que este autor le da al factor ecológico. Su definición de salud era: “fenómeno psicobiológico, social, dinámico, relativo y muy variable que en la especia humana corresponde con un estado ecológico-fisiológico social de equilibrio”.
En 1985 Salleras realizó la siguiente definición de salud: “logro del más alto nivel de bienestar físico, mental, social y capacidad de funcionamiento que permite el entorno, incluyendo los factores sociales y no solo la ausencia de enfermedad”.
A partir de las definiciones anteriores y de sus críticas, surgen los distintos modelos de salud:
El grado de importancia de estas necesidades se plasma en la pirámide de necesidades de Maslow.
🢭 Subjetivos: hacen referencia a la percepción personal que cada uno tiene de su estado de salud, vivencias, bienestar social, alegría de vivir…
🢭 Objetivos: hacen referencia a parámetros biológicos, físicos y capacidades.
🢭 Sociales: hacen referencia al proceso de adaptación y desadaptación al medio, la existencia o no de incapacidades o invalideces y al trabajo social productivo.
Las aportaciones de los dos primeros ya se han mencionado. En cuanto a Entralgo, entendía la salud como un “hábito psicosomático al servicio de la vida y de la libertad de la persona, consiste por tanto en la capacidad física de las personas para realizar con la mínima molestia y si fuese posible con gozo, los proyectos vitales del sujeto en cuestión”.
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