Diario de una enfermera opositora: aciertos y sinsabores de mi examen EIR

Llegó el gran día. El examen EIR en el que te juegas meses de trabajo. Confianza, tensión, experiencia, enfado, decepción... ¡Qué cantidad de sentimientos en solo unas horas!

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Por Ángeles García.

📓 Querido diario:

Por fin ha llegado el día que tanto tiempo llevaba anotado en mi calendario. Ha sido un día muy intenso, pero ya ha acabado y tengo muchas cosas que contarte. Ayer me costó un poco dormirme. Pasé todo el día haciendo cosas que no tuvieran nada que ver con el examen EIR para distraerme y no pensar mucho en él. Pero al llegar la noche, cuando cerraba los ojos para intentar dormir, me asaltaban algunas imágenes de mi libreta de oro, de preguntas que había repetido mucho y de las autoras enfermeras. Mi cabeza era un no parar.

Me levanté para tomarme una tila y relajarme un poco y llegó mi madre para hablar conmigo un rato. Me ayudó a estar más tranquila. Es curioso cómo los malos ratos se vuelven mucho mejores tras hablar con ella unos minutos. Tengo mucha suerte de contar con ella cuando la necesito y lo sé. Me dijo que me relajase, que lo que había podido hacer por el examen ya lo había hecho y que no dormir esa noche solamente me iba a perjudicar. Que ahora solo tocaba demostrar que este año el EIR no iba a poder conmigo y me dio un gran abrazo (de esos que te llegan muy dentro). Así que fui a la cama intentando no pensar en nada.

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Nervios a la entrada del examen EIR

Hoy me he levantado sobre las diez, he desayunado y he bajado a Lía a dar su paseo mañanero. Es curioso, pero incluso ella está algo más nerviosa. Juraría que sabe que hoy es un día muy importante para mí y que me ha deseado suerte a su manera. He hablado con Dolu, una compañera de la carrera que también es una “reeirsistente” y que ha venido desde Villarrobledo para hacer el examen. Ha venido a comer a casa y nos hemos ido juntas al examen. Aunque íbamos juntas, me he puesto un ratito un casco por el camino porque necesitaba la música pre-examen para ir con la motivación bien alta antes de entrar.

Cuando hemos llegado a la universidad había un montón de gente. Hemos hablado con un par de conocidos que también se presentaban y hemos ido hacia el aula. Cuando ya he estado sola me he puesto los dos cascos y le he subido algo más el volumen. Antes de entrar al examen había dos tipos de personas. Los que están tranquilos con el DNI en la mano y en su mundo (como yo) y los que están repasando todo lo que se les ocurre antes de entrar y preguntando a los demás los conceptos que no acaban de entender (personas que me ponen nerviosa).

Una vez que ha comenzado el llamamiento me he quitado los cascos y he apagado el teléfono. Tenía varios whatsapp de amigos y familia deseándome mucha suerte y me ha hecho ilusión verlos por encima antes de apagarlo. Ellos confían en mí y yo también, así que había que entrar para darlo todo.

Cuando me han llamado, algo dentro de mí me ha hecho dar un gran paso hacia delante. He sonreído a quien estaba en la puerta y le he dado las “buenas tardes”, a quien me ha cogido el nombre y el DNI también. Creo que cualquier instante es bueno para regalar sonrisas y ser educada (y, además, me relaja mucho encontrarme cómoda cuando entro en el examen).

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Nos han dado las instrucciones del examen y han pedido dos voluntarios para abrir los paquetes de los exámenes. He salido voluntaria, porque me apetecía verlo (llevo 3 EIR y no había ido nunca a ver cómo lo hacían ¿y si este año es el definitivo y ya no tengo la oportunidad?). Arriba he estado muy cómoda, incluso he compartido algunas risas con la compañera con la que he subido y con las controladoras del examen bromeando sobre la tensión del momento.

Los hemos abierto a las 16 horas y me ha tocado sentarme y esperar a que me dieran ese montón de folios que “mediría” si merecía ser residente de enfermería o no.  He apoyado los pies en el suelo, he cerrado un par de segundos los ojos y he visto pasar rápidos todos los meses de preparación entre apuntes, preguntas y anotaciones en mi libreta de oro. He visto el apoyo de los míos durante estos meses y me he visualizado consiguiéndolo, en Madrid en la elección. Este año sí me veo capaz de conseguirlo. Abro los ojos y vuelvo a la realidad.

El examen está a punto de empezar. Noto gente nerviosa alrededor y me intento relajar acordándome de la última canción que he escuchado antes de entrar. Ha sido la de “Voy a pasármelo bien”, de Hombre G, y realmente me ha dado un buen chute de motivación. Consigo mantenerme tranquila. He recolocado mis bolígrafos y subrayadores, bebido un trago de agua y he empezado a leer las instrucciones. Son similares a las de todos los años. Lo primero que hago es firmar la hoja de respuestas y asegurarme de que todos los datos están bien (un fallo en esto habría supuesto estar fuera directamente).

He revisado todas las hojas del examen por encima comprobando que no tenía ninguna hoja en blanco ni se saltaba ninguna pregunta. Era más largo que el del año anterior, pues tenía 28 hojas y el pasado 26. Las preguntas y respuestas eran largas la mayoría y eso me ha gustado porque como suelo decir a mis alumnos en clase son toros mansos y no debemos tenerles miedo sino torearlos. Después, he mirado la planilla de respuestas. En ella había dos fallos (lo cual me ha parecido una falta de respeto hacia los que hacemos el examen porque ha supuesto un retraso en explicar cómo subsanar el error. Nos han aumentado el tiempo del examen otros 15 minutos, y un aumento de nervios a los que estábamos allí que es totalmente innecesario).

Tras aclarar ese fallo he decidido comenzar. Ya me había enfrentado otras veces a este examen y estaba preparada para preguntas que no estuvieran en el temario. Al ser temario abierto, el ministerio tiene la libertad de preguntar lo que le dé la gana, tenga poco o mucho que ver con enfermería.

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Aspectos que me enfadan de este EIR

Seguro que ya has notado mi tono de enfado relativo a este examen. No sé muy bien por dónde empezar, porque ha habido varias cosas que han llamado mi atención, así que empezaré por el inicio del examen.

Comenzamos el examen a las 16:15 h y teníamos tiempo hasta las 21:30h. He comenzado por la primera pregunta y he seguido la técnica que seguía en las oposiciones marcando en azul las NPI y en rosa las que dejaba para la segunda vuelta. En cada enunciado marcaba con amarillo las palabras clave y en las opciones de respuesta me hacía signos para saber si las respuestas eran verdad, falsa o duda. Cada dos hojas que terminaba, pasaba las respuestas a la hoja de respuestas.

Cuando iba por la pregunta 20, he visto que una chica que había sentada un par de filas delante de mí estaba llorando. Te aseguro que me ha dado mucha rabia verla y no poder levantarme a darle un abrazo. Pocas academias te preparan para hacer frente a un examen así. Yo, a mis alumnos les soy muy franca y les digo que el examen EIR es el peor que tiene la enfermería actualmente.

Al ser temario abierto hay preguntas que no están en el temario de las academias y que no puedes sacar por teoría, que debes saber otras técnicas para poder sacar la respuesta que es correcta, aunque no tengas ni idea de lo que te pregunta y es lo que intento enseñarles en mis clases.

Definitivamente en este examen la técnica de test ha sido clave. He sentido cómo en preguntas largas con una lectura fina y viendo los detalles que diferenciaban una opción de otra se me activaba la intuición de test que he desarrollado gracias al trabajo diario haciendo preguntas. He conseguido sacar varias preguntas que no se encontraban en el temario gracias a los trucos vistos en clase.

Lo que más rabia me ha dado de la chica que lloraba es que seguramente ella llevaba el examen muy bien estudiado, que la teoría la tenga bordada pero lo que le falta es la actitud (seguro) y el test (probablemente). Muchas academias no te preparan para este examen de la forma adecuada. Te dicen que no te preocupes, que vas súper preparado con sus simulacros (haces 10-15 al año como mucho), que el examen será mucho más sencillo y que será un simulacro más, que vas sobrado en teoría con sus manuales y que te ven al salir para que les cuentes dónde querrás tu plaza… Me sé la historia porque ya la viví y porque me parece una tomadura de pelo hablarle así a la gente frente a un examen EIR.

Para mí, los alumnos deben saber a lo que se enfrentan. Los profesores saben cómo es este examen y deben formarles para afrontarlo con todas las armas que puedan. Creo que gracias a todos los test que he hecho con On-enfermería y a todas las preguntas extrañas que he contestado durante estos meses me ha sido mucho más fácil afrontar este examen. Creo que, además, lo sincera que he sido con mis alumnas durante este mes de clases les vendrá genial para afrontar el examen y, espero de corazón, que ninguna de ellas haya llorado hoy durante esas odiosas cinco horas.

Me he tomado cada pregunta como si fuera única intentando no pensar en las que había dejado atrás porque había muchas que no había visto en ningún temario (y eso que yo tengo temario de varias academias y elaboro mis temas haciendo yo misma una recopilación de todos). Algunas de ellas las había sacado gracias a mi habilidad con los test, pero otras las había dejado como NPI porque realmente no sabía por dónde cogerlas.

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Para que te hagas una idea, cuando iba por la pregunta número 30, tenía 11 preguntas rosas y 4 NPI. Me ha dado mucha cosa estar así tan pronto, pero las NPI no tenía forma ninguna de sacarlas y tenía claro que como yo había muchas más personas en el examen. Mi intención cuando iba al examen era dejarme unas 10 de NPI en el total de las 235 preguntas.

Si ya llevaba 4, el examen pintaba muy mal, pero también tenía claro que este examen no era como los que había hecho y que si yo me la estaba dejando con lo que me lo había currado, estábamos todos en situación similar. Eso cambiaba las reglas del juego pudiendo permitirme dejar más en blanco sin que ello significase estar fuera de opción a plaza.

Cuando he ido avanzando, me he sentido algo mejor, porque aunque seguían siendo preguntas muy difíciles las podía sacar bien por teoría o bien por técnica de test. He terminado la primera vuelta dejando 13 NPI y muchas rosas que no he querido ni contar. Al terminar el examen, me he dejado 22 preguntas sin contestar; de esas 22, 13 eran las azules que ya no he vuelto ni a mirar en la segunda vuelta, las 9 rosas que no he contestado ha sido porque había descartado algunas de las opciones pero aun así mi intuición me decía que era mejor dejarlas en blanco.

Apoyarte en la estadística para conseguir plaza

Cuando he terminado el examen, hablando con las compañeras me he alegrado de haberme dejado esas 22 sin contestar porque la mayoría se habían jugado muchísimas y se habían dejado como mucho 2-3. Desde mi punto de vista eso es un error porque te puede hacer caer muchísimo teniendo en cuenta que se las habían contestado sin haber descartado ninguna de las 4 opciones. Y ahí la estadística dice que mejor te estés quieto y no te la juegues porque probablemente saldrás mal parado.

Ha habido varias preguntas de cifras que no había visto nunca, como un  coeficiente exacto y respuestas muy similares que no me permitían descartar ninguna opción (0.01, 0.1 o 10 ml/min/mmhHg/100g) y que directamente cuando veía las respuestas no he podido evitar coger el subrayador azul, convertirla en una NPI y olvidarla para no centrarme en ella.

Creo que ese tipo de preguntas y hacerles caso, hace que te alteres para el resto y te desmotives para seguir con el examen. Así que lo mejor es marcarlas como NPI y pensar que hay muchas otras preguntas que son las que realmente me darán la plaza.

Había más preguntas que me hacían hacerme preguntas com: ¿este examen es una tomadura de pelo donde el ministerio se divierte cada año riéndose de los que nos esforzamos y soñamos con conseguir una plaza? ¿Acaso no hay bastante temario sobre enfermería para hacer preguntas?

No sé quiénes son las personas que hacen este examen ni en qué estarán pensando cuando lo hacen. Sé que suelen participar personas que otros años han cogido plaza y yo lo que pienso al ver estas preguntas es: ¿a esta persona se le ha olvidado lo que ha estudiado?

¿Por qué consentimos este tipo de exámenes? ¿Hasta cuándo un temario abierto que nos pisa con cada pregunta sacada de textos antiguos o cifras poco enfermeriles? Son preguntas que tengo en la cabeza, porque me cabrea mucho la situación, pero que no hace falta que respondas. Lo que sí quiero es dejar claro que este examen no demuestra que sea mejor o peor enfermera, que tenga más o menos ganas de trabajar o que haya estudiado mejor o peor este examen.

Este tipo de examen demuestra que para ser especialista el ministerio valora poco la teoría estudiada por las academias y que si queremos tener plaza como residentes debemos priorizar los test y los documentos publicados por el ministerio porque de esto sí han caído varias preguntas en el examen.

Lo que me deja cada año más claro este examen es que debemos cultivar la actitud para que no nos venza y debemos tomarnos cada pregunta como si fuera única. Olvidarnos del resto de los que hacen el examen y de las preguntas NPI y de esta forma, aunque el examen sea horrible, podremos tener alguna opción de conseguirlo.

Actitud y técnica test para el EIR

La teoría es fundamental para sacar las preguntas que nos caerán a todos y todos sabrán. La técnica de test da la llave en este examen a resolver muchas preguntas que estaban fuera de temario y se tiene que cultivar con exámenes diarios y con buenas correcciones de los test. La actitud es lo más importante que hay que tener trabajada para el examen EIR, contar con que caerán preguntas que no hemos visto nunca y tener la valentía de dejar las NPI como lo que son sin que nos sigan afectando durante el examen.

No ha sido un examen nada justo para los que lo hemos preparado. Al terminar, he oído comentarios de muchos compañeros diciendo “no ha servido para nada”, “¿tanto sacrificio para esto?”, “voy a quemar los apuntes…”. La verdad es que los entiendo un poco, da mucha rabia la sensación de que has estudiado muchas cosas que apenas han caído en el examen, pero lo que he aprendido a base de presentarme a exámenes EIR es que lo que estudias para este examen te va a ser de muchísima ayuda en otros exámenes como las oposiciones.

Es cierto que el fallo que tenemos los noveles en las opes es que en el concurso solemos caer, pero todo es cuestión de buscar la ope adecuada. No sé si conseguiré mi plaza  EIR o no la verdad, tengo sensaciones encontradas porque el examen ha sido muy extraño pero a la vez siento que no se me ha dado tan mal gracias a la actitud que he tenido, así que no sé qué pasará.

Lo que sí que sé es que todo lo que he estudiado y, sobre todo, he entendido y practicado con preguntas de test me será de gran ayuda para mi futuro. En mayo me enfrento al reto de la macroope y he elegido un destino en el que creo que realmente tengo oportunidad de conseguirlo debido al corte, personas admitidas y número de plazas. No sé si lo conseguiré o no pero sí que sé que lo voy a intentar con todas mis ganas, que un examen EIR no va a poder conmigo y que voy a seguir dándolo todo porque me sienta muy bien y valgo mucho más que un examen pensado en todo menos en enfermería.

Al terminar el examen he ido a cenar con mi madre y su pareja, me ha venido bien para desconectar un poco y en cuanto he llegado a casa me he puesto a corregirlo con el equipo de On-enfermería. Ha sido duro, pero también algo gratificante porque me he dado cuenta de que había preguntas que no se sabía cuál era la respuesta correcta ni siquiera con bibliografía y un equipazo de 12 profesores que estábamos corrigiendo el examen… Lo cual deja clara que la dificultad del examen había subido mucho.

Me ha dado rabia ver algunos vídeos subidos por academias donde los profes comentan que las preguntas tal, tal y cual estaban en el temario o se habían visto en clase. ¿De verdad creéis que el examen se saca con el temario? En fin… Yo he dicho que no haría ningún vídeo así y mis compañeros han coincido conmigo porque no nos ha parecido un examen justo ni para decir que las cosas estaban en el temario. En la próxima clase les diré a las alumnas lo que pienso y que espero que, al menos los trucos vistos en clase, les hayan sido de mucha utilidad en este examen EIR.

Todos los que conocía que habían hecho el examen habían salido descontentos y eso es bueno porque, aunque es verdad que mal de muchos, consuelo de tontos, en el caso del EIR vamos todos juntitos. No es como una ope que tienes que sacar más de X nota para poder optar a la plaza, sino que aquí se depende de las notas más altas. Y con un examen así, no serían muy altas por lo que se cogerían las plazas con menos netas y eso, aunque consuelo de tontos, es realmente muy buena noticia.

Preguntas fuera de temario

He contado unas 30 preguntas que no estaban en ningún temario de los que tenía. Me fastidia realmente ver a gente pasarlo mal por este examen porque son solo 28 folios y 235 preguntas que no valen nada, que lo ha hecho un tribunal que poco o nada valora a la enfermera que se dedica a estudiar y a sacrificar su tiempo por intentar mejorar. He hablado con gente que está pasándolo mal por este examen y no se dan cuenta de que ellos realmente valen la pena y llegarán muy lejos. Ojalá este examen fuera más justo, pero es así y yo lo he aprendido a base de los palos que me ha dado otros años.

Yo voy a llegar lejos, me lo propuse cuando empecé a escribirte y cuando empecé a centrarme en mí misma y en la enfermería. Y lo voy a conseguir, ningún examen podrá conmigo y seguiré intentándolo y aprendiendo de él. Me hubiera gustado escribirte y contarte que el examen me ha salido genial, que he podido plasmar todo el trabajo que he hecho y que realmente me ha gustado el examen, que ha sido un simulacro más y todos esos sueños que tenía, pero la verdad es que el examen es así.

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Estoy contenta de que al menos me haya dado tiempo de darle dos vueltas completas, leyendo todas las preguntas y razonándolas. Soy consciente de que es difícil, pero también de que hay 1.092 plazas y yo solamente necesito una. Ojalá las lágrimas de impotencia que hoy ha tenido la compañera en el examen EIR, en abril se conviertan en lágrimas de felicidad.

Este examen no supondrá el final ni mucho menos. Como te digo tengo la macroope a la vuelta de la esquina y lo que voy a hacer es tomarme unos días para descansar y reponer pilas y, después, reorganizarme para estudiar los temas concretos que me entran en Baleares y las semanas que tengo hasta que llegue el examen. Está claro que la enfermería es un largo camino en el que nos encontramos piedras y flores. En nuestra mano está si queremos tropezarnos una y otra vez con las piedras o disfrutar oliendo y haciendo lo que nos gusta como las flores. Yo tengo claro que cojo el camino de las flores y que pase lo que pase no van a poder conmigo.

La próxima vez que te escriba, te iré contando cómo van las estimaciones del Posteir (que por otros años sé que es incluso peor que el mismo EIR, así que ya te diré como lo vivo esta vez). Te diré también cómo vuelvo a organizarme tras este EIR para estudiar la oposición en mayo y todo lo que me va pasando. Me estoy planteando muchas cosas y es probable que en mi vida aparezca un nuevo destino. Te escribiré pronto para contártelo, gracias por escucharme.

Ángeles.

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